viernes, febrero 14, 2003

Guardar un secreto. Hasta una fecha, hasta un momento. Respetar las prioridades afectivamente y socialmente establecidas. Cada minuto queda un minuto menos en que no poder decir nada, porque es mejor así. Gracias por enseñarme a ser paciente.
Y mañana a la mani. A gritar en contra de la guerra del dinero, en contra de la dictadura del petróleo, contra el déspota, pistolero barato y cobarde internacional. Un títere más, pero también más peligroso. !Qué patético es¡. No sabes cómo justificar tu codicia y ahora tienes que decir que el de la barba y el del bigote son todos uno. Este granito de arena no quiere bañarse con las aguas de tu mierda.

sábado, noviembre 09, 2002

You’ve got a friend. Tengo miedos. Mi ego tiene miedos, sé qué debo hacer. Tengo miedo de alejarme de él, o que él me sienta lejana. Quiero intentarlo. Quiero iniciar el camino, y tengo miedo de olvidar el camino de vuelta. Intuyo, siento, presiento qué he de hacer, una vocecita cada vez más alta me llama y sigo agarrada a mis miedos, a mis apegos. Tengo tanto amor para dar. Y soy tan egoísta. Y lloro. Pero es mi ego el que lo hace porque no quiere abandonar sus tendencias esenciales, no es la compasión, la compasión no tiene lágrimas sino más amor todavía. ¿cuándo saltaré, cuándo abriré los ojos ?

martes, octubre 29, 2002

Por lo que se refiere a la actitud que hay que adoptar, no se trata de rechazar o de aceptar las cosas, sino simplemente de tener conciencia de lo que surge en la mente. No rechazar significa no querer apartar lo que nos disgusta. No aceptar las cosas de una manera demasiado fuerte, significa no implicarse excesivamente en ciertas situaciones, sino simplemente mirar conscientemente lo que surge. Gracias a la sangha, llegamos a transformar los venenos y a desarrollar las cualidades presentes en nosotros.
Cinco cualidades se derivan del hecho de frecuentar la sangha. Sangha aquí hace referencia a todas las personas que nos rodean. Esto puede ser muy amplio. La sangha puede ir desde los amigos espirituales, pasando por las personas con las que estamos asociados, y extenderse a todos los seres humanos, y luego a todos los seres sin excepción, e incluir de hecho a todos los seres de los que recibimos alguna influencia. La relación con la sangha hace nacer en nosotros cinco cualidades:

LA ESCUCHA: el hecho de recibir enseñanzas e instrucciones.
LA REFLEXIÓN: Una vez que hemos oído enseñanzas, reflexionamos sobre su sentido.
LA MEDITACIÓN: la puesta en práctica de esas enseñanzas después de la etapa de la reflexión. La meditación permite a la mente estabilizarse, y una vez adquirida esta estabilidad, las cualidades propias de la mente se revelan de forma natural. Permite igualmente una comprensión muy amplia del resultado de las acciones que emprendemos.
EL AMOR Y LA COMPASIÓN cualidades cuarta y quinta: frecuentando la sangha es como se llega a desarrollar verdaderamente el amor y la compasión. Si dirigimos una mirada muy atenta los seres, el amor surge naturalmente. Si se dirige una mirada muy aguda a las circunstancias y condiciones en las que se encuentran los seres, se desarrolla de forma natural una gran compasión.
LA SANGHA

La sangha está ahí para ayudar a los seres a desarrollar una mirada y una escucha cada vez más atentas. La sangha es la asamblea de las personas que tienen una influencia positiva. La noción de sangha es importante, pues encontrar amigos espirituales capaces de guiarnos por el camino del drama, forma parte de las circunstancias temporales que nos permiten ir hacia el despertar y acceder a la realización de nuestra naturaleza de Buda. La sangha representa el ejemplo y manifiesta todas las cualidades de los Budas. Es la influencia positiva que nos ayuda a contrapesar y a transformar los “tres venenos” o emociones perturbadoras, que son fuente de tensión y sufrimiento. No se trata de rechazar las emociones, o de formular un juicio tal como “esto es bueno” o “esto es malo”; se trata más bien de comprender y de transformar. La actividad que desarrollamos con la sangha nos ayuda a tomar conciencia de todos nuestros actos y a ver la naturaleza de los venenos. En efecto, éstos tienen un aspecto que es fuente de confusión, pero representan igualmente cualidades potenciales.
Los tres venenos son: el deseo, la cólera y la ignorancia. (Para mi serían solo dos: el deseo y la ignorancia, ya que desde mi punto de vista la cólera es un deseo frustrado, abortado. ) Son la fuente de todas las perturbaciones que surgen en la mente. Gracias a la sangha, tomamos conciencia de su presencia, vemos cuál es su acción y aquello hacia lo que nos arrastran, y comprendemos igualmente su aspecto positivo. En efecto, los dos aspectos están siempre presentes: el aspecto de confusión y el aspecto de sabiduría. La influencia positiva de los amigos espirituales nos ayuda a comprender qué es una acción correcta, qué es una palabra justa, qué es un pensamiento puro.

lunes, octubre 14, 2002

¿Por qué? Me sigo preguntando. Y no me respondo más que "celos". Y esto no es más que inseguridad. Si siente celos es porque está inseguro de mi amor. Siempre con miedo a qué diré, qué transmitiré…¿ Por qué?. Soy un ser libre. Mi corazón se abre en una dirección concreta y también en otra, pero en otro sentido. ¿Es tan difícil de entender que también la amistad es amor?. ¿Tan difícil es comprender que amar a una hermana no resta amor al del marido?. He sido testigo de una transformación. Apatía, robotismo, indiferencia…Tengo miedo de empezar a ser el centro del mundo otra vez.

martes, octubre 01, 2002

MÉTODOS

Cualquiera puede realizar lo que hemos dicho, a condición de ser metódico: son hábitos y exactamente lo mismo que la higiene corporal, se empieza por la mañana al levantarse. En el momento en que las cosas no están muy claras y en que se encuentra uno en estado de particular irritabilidad, entonces es muy importante decirnos: "¡Alto! ¡Cuidado! En primer lugar, volvamos a ponernos los zapatos". Nos tomamos un tiempo, después de habernos bebido el café, por ejemplo, para reencontrarnos aquí y ahora. Hemos visto que nuestro deporte favorito era lamentar lo que ya no es, esperar lo que todavía no es y, entre los dos, estar como una goma elástica bien tensa.

Así que nos tomamos unos minutos para estar "aquí y ahora" y no querer ni esperar nada. No escuchamos las noticias, estamos ahí, simplemente presentes, sin querer nada, sin preguntarnos nada. Por otro lado, tampoco nos dormimos ni soñamos. Unos minutos durante los cuales nos contentamos con estar ahí. Nos damos cuenta de que durante esos minutos nuestra mente ha vuelto a encontrar su estado natural de equilibrio, condición sine qua non para encontrar cierta lucidez y ver lo que pasa aquí y ahora. Mientras nos encontramos dentro de esta gran claridad, decidimos tratar de obrar de manera que no envenenemos las cosas y deseamos que todo vaya bien para todo el mundo, uno mismo incluido. Si podemos, llegaremos incluso a echar una mano. Todo esto parece que no es nada, pero es esencial empezar el día así. Es un hábito que se desbloquea. Y, poco a poco, vemos como dedicamos unos cuantos segundos o unos cuantos minutos durante el día a reencontrarnos en el aquí y ahora, y no ya en el pasado o en el futuro. Y esa motivación de hacer que todo vaya bien también reaparece: podemos reactivarla durante el día . No es muy complicado, es justo un buen hábito que hay que adquirir y que es la clave del resto.
APERTURA

La apertura no es un proceso que se desarrolle de golpe. Nos adiestramos en ella poco a poco, pero hay que empezar a hora, ya, o no tendremos ninguna posibilidad de alcanzarla. No es cosa de seres extraordinarios, está al alcance de cualquiera y podemos hacerlo ahora.

Hablar no basta, hay que pasar a la práctica. Vivimos con personas a las que frecuentamos a diario, y muy a menudo son personas a las que amamos. Sin embargo, de vez en cuando pasan unos nubarrones y regañamos un poco. Todos hemos conocido el mal humor y el malestar. Ya es hora de preguntarse cómo y por qué se presentan. Cuando se pelea con alguien, por regla general, no es a propósito de algo esencial, sino por un pequeño detalle: "¡Otra vez has dejado de doblar la servilleta!" De cómo se digan las cosas depende el resto. Si tenemos la desgracia de decir: "¡Otra vez has dejado de doblar la servilleta!", en un tono crispado, casi seguro que pasaremos una velada movida. De la misma manera, cuando alguien nos habla en un tono que no nos gusta, reaccionamos y, por regla general, no es tanto lo que se dice como la manera de decirlo, lo que precisamente provoca el drama. Y es la acumulación de estas pequeñas reacciones lo que deteriora las relaciones.

Cuando alguien nos irrita hay que preguntarse por qué: "¿Por qué me saca de quicio? ¿Por qué tengo ganas de echarme sobre él o de decirle algo poco amable?" Si somos honestos con nosotros mismos, nos daremos cuenta de que es nuestro orgullo el que ha sido herido "¡Cómo! ¡Se atreve a hablarme en ese tono! ¡A mi, que soy su jefe, su director, su marido o su mujer!

Vemos que detrás de nuestra reacción, que es una reacción tan habitual que nos parece natural, se ocultan determinadas emociones, en general, la cólera, la codicia o la envidia. Son cosas muy simples pero no las vemos y nos dejamos llevar a la reacción . A partir del momento en que hacemos el esfuerzo de mirar y por tanto de ver, podemos desactivar cierto número de cosas, comprender las reacciones de los demás, decirnos: "Lo que habla en él es la cólera, es la envidia, es la codicia" y hacer de manera que no nos dejemos arrastrar a ese tipo de reacciones. El hecho de ver lo que ha sido tocado o herido en nosotros permite resituar las cosas en su contexto. Evidentemente, esto no es algo mágico, pero poco a poco acabamos por referirnos a lo que es realmente importante. Y si nos abrimos, los otros a nuestro alrededor también se abrirán. Para disputar, hace falta que sean dos; si cortamos, el otro no puede verdaderamente seguir solo, a menos que sea algo patológico.
EL CICLO DE LAS EXISTENCIAS

Cuando nos comprometemos en una práctica, es con la intención de desarrollar un avance espiritual y profundizar en el conocimiento de la mente. Este avance debe incluir a todos los seres: nuestra motivación primera debe ser ayudar a todos los seres a liberarse del sufrimiento, para que se abran a un estado de paz y alegría. En el budismo se habla de liberarse del samsara. Samsara quiere decir el ciclo de las existencias; se asemaja a un círculo en el que giramos sin fin. Estamos encerrados en ese círculo a causa de nuestra ignorancia, marigpa, y puesto que no somos conscientes de los actos que emprendemos, éstos producen resultados que son el fruto de la ignorancia. Existe una ley, la ley del karma, según la cual todo acto produce un resultado. Y si actuamos bajo la influencia de la ignorancia, es evidente que el fruto de nuestra acción está también bajo la influencia de la ignorancia; no es pues, algo verdaderamente positivo, que tienda a liberarnos.
Puesto que estamos así errando en el samsara, hay que intentar salir de él y progresar, hay que aprender a ver las condiciones en las que estamos situados. El ciclo de las existencias no debe percibirse como algo completamente negativo y lleno de sufrimientos. Es un estado en el que existen sufrimiento y alegría, pero nos encontramos encerrados en él y en estado de dependencia. Para salir de él, hay que comprender la naturaleza del samsara y mirar cuáles son verdaderamente las dificultades y las circunstancias, cuáles son las causas que provocan el sufrimiento, cuáles son las condiciones en las que se encuentran todos los seres que yerran en ese ciclo de las existencias. Cuando nos comprometemos en un camino espiritual, la motivación primera es la voluntad de contribuir a que todos los seres se liberen de este ciclo de la ignorancia y del sufrimiento. Trátase de un deseo muy profundo. Se suele calificar igualmente al samsara de océano de sufrimiento por cuyas olas nos vemos zarandeados. Querer ayudar a los seres a liberarse de él significa querer ayudarles a alcanzar una tierra pura que servirá de puerto a la paz.
No hay que plantear una distinción demasiado definitiva entre el samsara y el nirvana, ni pensar que el samsara sólo es sufrimiento, mientras que por otro lado existe el nirvana que sólo es alegría. El samsara es un estado en el cual es posible acceder a la alegría y a cierta felicidad, mas estos estados se encuentran temporalmente velados. No hay que creer tampoco que el samsara y el nirvana son mundos que existen en alguna parte fuera de nosotros mismos. El estado de felicidad última y el estado del ciclo de las existencias corresponden simplemente a nuestro estado mental: no son mundos exteriores. También hay que comprender bien lo que es el karma. Se trata de una ley infalible que corresponde al hecho de que cada acción produce una consecuencia. El karma no debe verse como una especie de juicio sentenciado por alguien exterior, que consideraría que puesto que hemos hecho esto merecemos aquello. No es ni mucho menos así como ocurre; es algo mucho más natural. Todo acto produce de forma natural un resultado, pero éste no debe entenderse como fijo y definitivo. En efecto, siempre es posible evolucionar cambiando la dirección que tomamos, y por ello el sentido de nuestra vida. Sentimos la tentación de decirnos: "Me comprometo en esta vía y hago esto porque es mi karma". Al hacer esto, nos quedamos fijos en una situación. Es una solución errónea, pues a cada instante poseemos la capacidad de escoger y la posibilidad de cambiar el sentido que damos a nuestra vida. El karma es efectivamente una ley, mas no es en ningún caso un sistema fijo, dentro del cual nada podamos hacer.


IGNORANCIA, OSCURIDAD, DUALIDAD

El ciclo de las existencias es, pues, inducido por la ignorancia, por el hecho de que no somos conscientes del lugar en que nos encontramos, de lo que hacemos, de lo que somos, etc. Es importante interrogarse acerca de la causa de esta ausencia de consciencia. Muy pronto nos damos cuenta de que la raíz de la ignorancia proviene del hecho de que estamos atados a la idea de un "yo"; es lo que se llama la aprehensión egocéntrica. Esta es verdaderamente el origen de todos los problemas. Creer en una identidad que existiría independientemente de toda otra cosa conduce a aferrarse a dos ideas: la idea del "yo" y la idea del "otro". De ahí deriva todo un sistema del que ha salido el samsara y en el que nos encontramos encerrados. La ausencia de conciencia o ignorancia, marigpa, produce tímug: tenemos cierta comprensión y conciencia de las cosas, pero muy ligera y grosera, difícil de integrar y de utilizar. A partir del momento en que no tenemos verdadera conciencia de las cosas, estamos bajo la influencia del apego y del rechazo: nos sentimos atraídos por ciertas cosas y rechazamos otras. Apego significa: gustarle a uno ciertas cosas, ciertos amigos, ciertos lugares. Creamos así un territorio mental que nos agrada y nos atrae. En el lado opuesto, rechazamos a las personas que no nos gustan y las circunstancias que encontramos desagradables. Creamos también ahí una especie de territorio mental en el que estamos encerrados. El samsara es fruto de todo esto. Hemos creado mundos en los cuales estamos sometidos a numerosas tensiones y sufrimientos. Es muy importante tener conciencia de la causa de este samsara, encontrar la fuente de la ignorancia, pues es así como podemos verdaderamente progresar.
Tímug significa el oscurecimiento de nuestra mente: somos capaces de percibir cierto número de cosas, pero no sabemos servirnos de ello. Es preciso, pues, esclarecer esto, y para ello es buena cosa desarrollar la bodhicitta o mente altruista. El hecho de no volvernos ya constantemente hacia nosotros mismos sino hacia los demás, nos hace tomar conciencia de las condiciones en que se encuentran otros seres. Tratamos de desarrollar este pensamiento altruista en la acción, y poco a poco, la noción de "yo" y el "otro" disminuye. La distancia entre yo y el otro va constantemente reduciéndose, pues tomando conciencia de las condiciones en las que nos encontramos y de las condiciones en que encuentran los demás seres, nos damos cuenta de que son similares; reconociendo nuestras necesidades, nos apercibimos de que las personas que están ante nosotros tienen exactamente las mismas. Comprendemos que todos somos semejantes. Poco a poco la dualidad disminuye y el tímug, el oscurecimiento, se disipa: se comprende mejor lo que conviene desarrollar y lo que conviene abandonar.
Tenemos la convicción de que los problemas vienen del exterior: pensamos que las tensiones que aparecen y los deseos que se manifiestan son provocados por el exterior. Nos decimos finalmente que cambiando de lugar nos sentiremos mucho más libres y que los problemas desaparecerán. Desgraciadamente esto no ocurre así, y por todas partes a las que vamos, nos encontramos sumergidos en las mismas circunstancias y en los mismos estados mentales. Es preciso constatar que todo proviene del interior: ¡somos nosotros mismos los que creamos las situaciones y los estados mentales en los que estamos sumergidos! Por el hecho de estar perpetuamente preocupados por nosotros mismos, proyectamos todas las causas hacia el exterior, sin percatarnos de que nuestra mente está en el origen de todo.

"Libertad a través de la meditación" Lama Jigme Rinponche

lunes, septiembre 30, 2002

Tengo un principio de hemorroide y se me ocurrió mirar en el libro de L.Hay la posible causa: Miedo a los plazos. El remedio "Hay tiempo para hacer todo lo que quiero". La verdad es que aunque no quiero obsesionarme, hay una parte de mi que me recuerda que este mes cumplo 34 años, efectivamente hay una parte de mi que tiene miedo a los plazos, ja, ja, ja, qué curioso. De todas formas, el libro referido parece simplemente ser como el cuadro de la monalisa. Ya sabes, que si tú quieres ver una sonrisa en su faz, así será y si lo que quieres ver es un rostro al borde del llanto, o de la cólera, también será así.

viernes, agosto 30, 2002

Un testigo de excepción, privilegiadA, asisto al proceso, al cambio. Me siento feliz y pequeña al mismo tiempo. Tan claro, tan de dentro, tan tocable, tan sentido, tan tuyo y tan tú, cada vez más tú. Qué bien verte poner un pie y después otro, qué bien ver dibujarse la sonrisa de tu alma, que poco a poco se va reconociendo…Gracias por dejarme mirar.